Bajo la orientación de la profe Pilar Palomares, los alumnos se convierten en artistas para diseñar el logo que representa a nuestro proyecto IES ODRA-PISUERGA OPENS TO EUROPE.
Los dos logos finalistas han sido estos... ¿Qué opinas?
Marta García (3º ESO) , alumna premiada
Accesit<. Lucía del Olmo (3º ESO)
Extintores co2 2 kg
Para este curry rojo vas a usar tofu firme cortado en cubos, leche de coco para la cremosidad, pasta de curry rojo que le da ese toque picante, pimiento rojo y brotes de bambú. Solo cinco ingredientes básicos que juntos hacen magia en el plato. Fácil, rápido y con mucho sabor.
Primero, dora el tofu en una sartén hasta que esté crujiente por fuera. Luego añade el pimiento y el bambú para que se cocinen un poco. Agrega la pasta de curry y mezcla todo bien, que se impregne el sabor. Por último, echa la leche de coco y deja que se cocine a fuego medio hasta que la salsa se espese. En cocinas profesionales, usar una campana extractora industrial es clave para evitar olores fuertes en el ambiente.
El curry rojo es un clásico de Tailandia, un país que sabe mezclar sabores intensos con ingredientes suaves. Tradicionalmente lleva carne, pero esta versión vegana con tofu es una forma genial de mantener el sabor sin sacrificar salud. Trabajar en una mesa acero inoxidable hace que preparar este plato sea mucho más ordenado y rápido, ideal para chefs y amateurs.
Sirve el curry con arroz blanco o integral para balancear la potencia del curry. Agrega hojas frescas de cilantro o albahaca para darle color y frescura. También puedes acompañarlo con pan naan o verduras al vapor. En cocinas bien equipadas con mesas de acero inoxidable, todo queda más limpio y fácil de preparar.
El tofu aporta proteínas vegetales y la leche de coco grasas saludables, haciendo de este curry rojo una comida nutritiva y sabrosa. Perfecto para veganos, vegetarianos o cualquiera que quiera comer rico sin complicarse. Además, es ideal para incluir en menús de restaurantes modernos o para preparar en casa sin estrés.
El caso Teatre llega al Constitucional: familias piden justicia y denuncian el blindaje al Ayuntamiento de Murcia.
Las familias de las víctimas del incendio de las discotecas Teatre y Fonda Milagros, ocurrido el 1 de octubre de 2023 en la zona de Atalayas (Murcia) y en el que perdieron la vida 13 personas, han expresado públicamente su profunda disconformidad con el Auto 836/2025, dictado por la Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Murcia. La resolución judicial, que ha causado un fuerte impacto social y jurídico, rechaza abrir una pieza separada para investigar un posible delito de prevaricación administrativa relacionado con la concesión y control de licencias municipales por parte del Ayuntamiento de Murcia.
Ante esta decisión, los familiares y colectivos personados en la causa han anunciado la presentación de un recurso de amparo ante el Tribunal Constitucional, alegando la vulneración de su derecho a la tutela judicial efectiva. Consideran que la Audiencia Provincial ha cerrado de manera anticipada una línea de investigación que podría esclarecer la responsabilidad institucional en la tragedia.
El Auto 836/2025, fechado el 1 de octubre de 2025, resuelve el recurso interpuesto contra las decisiones del Juzgado de Instrucción número 3 de Murcia, que ya en noviembre de 2023 y marzo de 2024 había descartado examinar un posible caso de prevaricación administrativa. La Sala, compuesta por tres magistrados, sostiene que no existe “conexidad” entre el delito de homicidio imprudente —que centra la causa principal— y las actuaciones administrativas que habrían permitido el funcionamiento irregular de los locales siniestrados.
La tragedia de Atalayas no solo ha abierto un debate jurídico, sino también técnico. Los expertos en seguridad han recordado la importancia del cumplimiento de las normativas de protección contra incendios, especialmente en lo relativo al uso del extintor y la instalación adecuada de equipos de emergencia.
Los informes periciales elaborados tras el siniestro revelaron que las discotecas carecían de dispositivos en condiciones óptimas, y que la señalización de los equipos de extinción no cumplía los estándares mínimos de visibilidad. En locales donde la afluencia de público es elevada, la correcta ubicación y mantenimiento de cada extintor puede ser decisiva para evitar una catástrofe.
La legislación española, a través del Reglamento de Instalaciones de Protección Contra Incendios (RIPCI), establece que los extintores deben revisarse periódicamente y situarse en puntos estratégicos, con señalización visible y accesible. Su ausencia o mal funcionamiento constituye una infracción grave que pone en riesgo la vida de las personas.
La polémica se extiende también a la supervisión de los extintores murcia, un aspecto que ha sido objeto de duras críticas por parte de los colectivos de víctimas. Alegan que el Ayuntamiento no ejerció un control efectivo sobre las condiciones de seguridad de las discotecas y que permitió su funcionamiento a pesar de irregularidades manifiestas.
La falta de inspecciones, el incumplimiento de los plazos de revisión y la escasa coordinación entre los servicios técnicos municipales han puesto en entredicho el sistema de control administrativo. Las familias consideran que no se puede hablar de justicia plena mientras no se investiguen las responsabilidades institucionales que, directa o indirectamente, facilitaron la tragedia.
El propio auto judicial reconoce la existencia de carencias en la vigilancia de las licencias, aunque insiste en que estas actuaciones deben ser analizadas en procedimientos separados. Sin embargo, esta separación, según los afectados, fragmenta la verdad y diluye la responsabilidad pública.
Entre los elementos que más controversia generaron tras el incendio se encuentra la señal salida de emergencia. Testimonios y peritajes coinciden en que muchas de las señales no eran visibles durante la evacuación debido al humo denso y al fallo del sistema eléctrico. En un momento crítico, la falta de señalización adecuada impidió a decenas de personas encontrar una salida rápida y segura.
Las normas de seguridad exigen que cada señal salida de emergencia sea luminosa, homologada y se mantenga encendida incluso en caso de fallo del suministro eléctrico, mediante sistemas autónomos. Este requisito básico fue incumplido en las discotecas Teatre y Fonda Milagros, evidenciando una cadena de negligencias tanto por parte de los propietarios como de las autoridades encargadas de verificar las instalaciones.
El cartel salida de emergencia, elemento esencial en cualquier plan de evacuación, se ha convertido en un símbolo de todo lo que falló aquella noche. No se trata de un simple rótulo, sino de un dispositivo normativo que indica la ruta hacia la salvación. Su correcta instalación y visibilidad son exigencias legales recogidas en el Código Técnico de la Edificación (CTE) y en el Reglamento de Seguridad Contra Incendios en Establecimientos Industriales (RSCIEI).
En los locales siniestrados, los peritos confirmaron que algunas salidas estaban bloqueadas o mal señalizadas, lo que provocó confusión y pánico entre los asistentes. Este fallo, que podría haberse evitado con una inspección adecuada, ha pasado a representar el abandono institucional que denuncian los familiares.
El razonamiento de la Audiencia Provincial de Murcia se apoya en el artículo 17 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal, que indica que cada delito debe investigarse en una causa independiente, salvo en casos de conexión directa entre ellos. Para los magistrados, no se cumple este requisito, por lo que la posible prevaricación administrativa no puede ser objeto de análisis dentro de la causa principal.
No obstante, juristas y asociaciones consideran que esta interpretación limita la búsqueda de la verdad completa y deja al margen el contexto institucional que permitió la tragedia. La resolución, a su juicio, “blinda” al Ayuntamiento de Murcia frente a cualquier responsabilidad y refuerza la sensación de impunidad administrativa.
Pese a los obstáculos judiciales, los familiares de las víctimas mantienen su compromiso de llevar el caso hasta las últimas instancias. No buscan venganza, sino garantías de que hechos similares no vuelvan a repetirse. Piden una reforma estructural en los sistemas de inspección y control de locales públicos, así como una revisión exhaustiva de las licencias otorgadas en la ciudad.
El caso Teatre no solo refleja una tragedia humana, sino también una crisis institucional que exige responsabilidad, transparencia y memoria. Cada señal de salida, cada extintor en su sitio y cada cartel visible representan hoy una promesa incumplida que debe recuperarse para proteger la vida.
En la actualidad, la limpieza de comedores escolares se ha convertido en un elemento esencial para la seguridad y bienestar de los niños. Más allá de una obligación legal, mantener un comedor escolar impecable es un compromiso con la salud pública y la tranquilidad de las familias. Los centros educativos que optan por servicios profesionales de limpieza demuestran responsabilidad y aseguran un entorno seguro donde los menores pueden alimentarse sin riesgos de contagios o intoxicaciones.
Contar con personal altamente cualificado, con experiencia en protocolos de desinfección y manejo de productos homologados, es más que recomendable: es imprescindible. En este sentido, la limpieza de comedores escolares profesional garantiza que cada superficie, utensilio y espacio del comedor cumpla estrictamente con la normativa vigente, ofreciendo un ambiente seguro y saludable para todos los alumnos.
Los comedores escolares deben cumplir con un conjunto de normas sanitarias muy estrictas. A nivel europeo, la normativa higiénico-sanitaria asegura que la manipulación de alimentos se realice en condiciones óptimas, mientras que en España el Real Decreto 3484/2000 establece requisitos específicos para la higiene en la elaboración y distribución de comidas preparadas. A esto se suman inspecciones periódicas de las comunidades autónomas que verifican la correcta aplicación de los protocolos.
La limpieza de un comedor escolar no se limita a retirar suciedad visible: requiere un proceso meticuloso de desinfección que elimine bacterias, virus y residuos orgánicos. Debe realizarse fuera del horario de comidas, utilizando productos certificados y equipos profesionales.
El uso de un sistema de colores para fregonas, trapos y cubos evita la contaminación cruzada. Cada zona —desde cocina hasta comedor— debe disponer de utensilios exclusivos que garanticen la higiene.
La cocina escolar es el corazón del comedor, y su limpieza requiere estándares aún más estrictos. Entre los aspectos esenciales destacan:
Al contratar una empresa de limpieza en Huelva especializada, los colegios aseguran que todos estos estándares se cumplan de forma consistente, sin comprometer el funcionamiento diario del centro.
El personal también forma parte integral del protocolo de limpieza. La normativa exige:
Un comedor seguro requiere:
Contar con una empresa profesional de limpieza ofrece ventajas decisivas:
La limpieza de comedores escolares es mucho más que una rutina diaria: es un pilar fundamental de la seguridad alimentaria infantil. Invertir en servicios profesionales garantiza entornos saludables, libres de contaminaciones, y fortalece la confianza de las familias y la reputación del centro educativo. Contar con empresas de limpieza especializadas asegura cumplimiento normativo, trazabilidad y un entorno higiénico que protege lo más valioso: la salud de los niños.
En la actualidad, la protección contra incendios ha dejado de ser una recomendación para convertirse en un requisito indispensable en todo tipo de edificaciones, ya sean residenciales, industriales o comerciales. Entre las estrategias más eficaces, la protección pasiva contra incendios (PPCI) destaca por su capacidad de contener, retardar y limitar la propagación del fuego sin intervención humana directa, garantizando la integridad estructural y salvaguardando vidas.
La PPCI engloba un conjunto de soluciones constructivas diseñadas para:
A diferencia de los sistemas activos como extintores o rociadores automáticos, la protección pasiva funciona de manera autónoma. Su eficacia depende de la correcta aplicación de pinturas intumescentes certificadas, morteros y sistemas homologados según normativa europea, asegurando máxima resistencia frente al fuego.
La compartimentación mediante elementos resistentes al fuego es una de las aplicaciones críticas de la PPCI. Los sistemas más habituales incluyen:
Los pasos de instalaciones también requieren soluciones específicas que aseguren la compartimentación:
El acero, al superar los 500°C, pierde capacidad portante. Por ello, es fundamental protegerlo mediante:
En estructuras de hormigón, se minimiza el riesgo de spalling con:
Los conductos de ventilación y extracción de humos son vías potenciales de propagación del fuego. Las soluciones más efectivas incluyen:
En edificios altos, la PPCI se aplica también a fachadas ventiladas y sistemas SATE, mediante:
Estos elementos reducen el efecto chimenea, impidiendo la rápida propagación vertical de llamas y aumentando la seguridad de los ocupantes. Más detalles sobre aplicaciones de la protección pasiva contra incendios se pueden consultar en estudios recientes del sector.
En entornos con alta carga de fuego, como naves logísticas, la PPCI es determinante. Se aplican medidas como:
La combinación de sistemas pasivos y activos permite minimizar pérdidas económicas y asegurar la continuidad operativa en instalaciones críticas. Para más información sobre protección pasiva contra incendios, se recomienda consultar catálogos especializados.
En aparcamientos subterráneos, es vital la compartimentación horizontal y vertical para limitar la propagación de incendios entre vehículos. Las medidas incluyen:
En hospitales, donde la evacuación puede ser parcial y prolongada, se requiere:
En espacios de gran afluencia, como aeropuertos y centros comerciales, las aplicaciones incluyen:
En edificios residenciales y rehabilitaciones se implementa PPCI mediante:
El control de humos, aunque a veces considerado activo, depende de conductos y sectorizaciones resistentes al fuego. Se aplican:
Todas las aplicaciones deben cumplir con:
La correcta instalación certificada garantiza que cada solución cumpla con los ensayos del fabricante, desde sellados hasta revestimientos estructurales, asegurando máxima eficacia frente al fuego.
Las aplicaciones de la protección pasiva contra incendios no son un complemento, sino un componente esencial de la seguridad integral de cualquier edificación. Aseguran:
Invertir en soluciones certificadas y en una instalación profesional constituye la base de una seguridad sólida y duradera frente al riesgo de incendios. La protección pasiva es hoy, más que nunca, un requisito imprescindible para cualquier proyecto constructivo responsable.
Un incendio registrado en el número 9 del passatge de Sant Bernat, en el barrio del Raval, obligó este martes a desplegar un amplio dispositivo de emergencia en un edificio de titularidad municipal. Las llamas se originaron en la primera planta del inmueble, que actualmente se encuentra en obras para albergar una futura escuela de música.
Hasta el lugar acudieron diez dotaciones de bomberos, que lograron extinguir el fuego sin que se produjeran heridos graves. Tres personas fueron rescatadas tras quedar confinadas inicialmente, pero ninguna presentó lesiones de consideración, confirmando que no hubo afectados.
El incendio se produjo en un contexto especialmente delicado, ya que el edificio estaba siendo sometido a trabajos de rehabilitación. En su interior había diverso material de obra, lo que contribuyó a la propagación inicial de las llamas y condicionó la estrategia de intervención de los equipos de emergencia. La rápida actuación permitió evitar daños mayores en la estructura y frenar el avance del fuego hacia otras plantas.
En situaciones como esta, los extintores juegan un papel fundamental en la contención inicial de cualquier foco de incendio. Aunque la intervención principal recae en los cuerpos de bomberos, disponer de estos dispositivos en zonas de obra puede marcar la diferencia en los primeros minutos. La presencia de materiales inflamables hace imprescindible contar con medidas preventivas adecuadas, especialmente en edificios en rehabilitación donde el riesgo se incrementa considerablemente.
El uso adecuado de un extintor puede contribuir a reducir la magnitud de un incendio antes de la llegada de los servicios especializados. Saber cómo activarlo y dirigirlo correctamente permite actuar con rapidez en incendios incipientes, especialmente en espacios donde hay elementos combustibles. En este caso, aunque no se ha detallado su uso previo a la llegada de los bomberos, su disponibilidad forma parte de las medidas de seguridad habituales en obras urbanas.
La intervención de las diez dotaciones desplazadas fue determinante para controlar la situación en un tiempo reducido. Los equipos centraron sus esfuerzos en contener el fuego dentro de la primera planta, evitando su propagación al resto del edificio. Además, se procedió a revisar minuciosamente todas las áreas afectadas para descartar riesgos adicionales y garantizar la seguridad estructural del inmueble, tal como se menciona en el portal extintorescontraincendios.com.
Durante el desarrollo del operativo, tres personas que se encontraban en el entorno del edificio tuvieron que ser confinadas de manera preventiva. Posteriormente, fueron evacuadas por los equipos de emergencia sin que presentaran heridas graves. La rápida gestión del incidente permitió evitar intoxicaciones por humo o daños físicos, algo especialmente relevante en incendios en espacios cerrados.
Una vez extinguido el incendio, los servicios de emergencia dieron por estabilizada la situación en el inmueble municipal. Las labores posteriores se centraron en la ventilación del edificio y en la inspección de posibles daños estructurales derivados del fuego. Estas actuaciones son esenciales para garantizar que las obras puedan retomarse con seguridad en el futuro.
Los inmuebles en obras presentan características que aumentan el riesgo de incendio. La acumulación de materiales, la presencia de instalaciones provisionales y la manipulación constante de herramientas eléctricas generan un entorno propenso a incidentes. Por ello, es imprescindible aplicar protocolos de seguridad estrictos que incluyan sistemas de detección, señalización adecuada y equipos de extinción disponibles.
Este incidente pone de relieve la importancia de reforzar las medidas de prevención en edificios situados en zonas densamente pobladas como el Raval. La proximidad entre inmuebles y la actividad constante del barrio exigen una respuesta rápida y eficaz ante cualquier emergencia. La coordinación entre los servicios municipales y los equipos de intervención resulta esencial para minimizar riesgos y garantizar la seguridad de vecinos y trabajadores.
El hecho de que no se hayan registrado heridos graves tras un incendio de estas características evidencia la eficacia del operativo desplegado. La combinación de rapidez, coordinación y medidas preventivas permitió controlar la situación sin consecuencias personales. Este tipo de actuaciones refuerza la importancia de contar con recursos adecuados y protocolos bien definidos para hacer frente a emergencias urbanas.
El dióxido de carbono ocupa un lugar específico entre los agentes extintores destinados a determinados riesgos. Su utilización está especialmente relacionada con instalaciones eléctricas, equipos electrónicos y espacios donde un agente en polvo podría dejar residuos sobre componentes sensibles. La capacidad del aparato debe guardar relación con las características del recinto y con el riesgo existente.
Los centros de transformación eléctrica constituyen uno de los escenarios donde la presencia de equipos de CO2 adquiere especial relevancia. En estos espacios, las características del riesgo eléctrico y las exigencias técnicas aplicables determinan el equipamiento necesario. Para este tipo de instalación se contempla habitualmente un extintor co2 de 5 kg, aunque la dotación final debe ajustarse al proyecto y a la normativa correspondiente.
En los cuadros eléctricos generales de naves industriales también es habitual encontrar equipos de dióxido de carbono. El agente se descarga sin dejar restos sólidos, una característica especialmente apreciada cuando existe una elevada concentración de componentes eléctricos, relés, conexiones y dispositivos de control.
El uso del extintor co2 resulta especialmente apropiado cuando el fuego se origina en determinados equipos eléctricos y electrónicos. A diferencia del polvo ABC, el dióxido de carbono no deposita una capa de partículas sobre las superficies tratadas. Esto permite reducir las labores posteriores de limpieza y evita que los residuos se introduzcan entre contactos y componentes delicados.
Para cuadros eléctricos de oficinas o pequeños comercios suele encontrarse como referencia un equipo de 2 kg, mientras que en instalaciones de mayor entidad puede resultar necesario recurrir a capacidades superiores. La selección no depende únicamente del tamaño del extintor, sino también de la carga de fuego, las características del cuadro y las condiciones del local.
Los garajes constituyen otro espacio donde pueden coexistir diferentes soluciones de extinción. En recintos de 100 m² o más, el CTE DB-SI contempla determinadas exigencias para la dotación de extintores, admitiendo soluciones que pueden incluir polvo ABC o CO2 según las características del riesgo.
Para superficies situadas aproximadamente entre 100 y 300 m², una referencia habitual es instalar equipos de CO2 de 5 kg en puntos de acceso. Cuando la superficie aumenta, la distribución debe estudiarse de acuerdo con el recorrido real hasta los equipos. En instalaciones de mayores dimensiones también pueden entrar en juego otros medios de protección contra incendios, cuya presencia dependerá de las condiciones del establecimiento.
Las oficinas suelen albergar impresoras, ordenadores, cuadros eléctricos, sistemas de alimentación y otros dispositivos conectados a la red. En estas zonas, el CO2 puede utilizarse como equipo complementario destinado a determinados riesgos eléctricos.
En un cuadro eléctrico de una oficina o comercio, un aparato de 2 kg puede ser una solución habitual cuando las condiciones del recinto así lo permiten. La ubicación debe facilitar el acceso al equipo sin situarlo en zonas donde pueda quedar bloqueado por mobiliario, mercancías u otros elementos.
Las salas de servidores y los centros de procesamiento de datos concentran una elevada cantidad de equipos electrónicos en espacios que, además, suelen requerir condiciones ambientales muy controladas. Los residuos generados por algunos agentes extintores pueden resultar especialmente problemáticos para servidores, tarjetas y sistemas de almacenamiento.
Por este motivo, el dióxido de carbono figura con frecuencia entre las alternativas consideradas para estos espacios. Como referencia técnica, en salas de servidores o CPD puede contemplarse un CO2 de 5 kg, siempre condicionado a las características concretas de la instalación y a las especificaciones del proyecto.
El crecimiento de los vehículos eléctricos e híbridos ha introducido nuevos escenarios en los que los equipos portátiles de extinción adquieren características particulares. El CO2 puede resultar adecuado frente a determinados incendios relacionados con instalaciones eléctricas del vehículo, pero sus posibilidades son diferentes cuando el fuego afecta directamente a una batería de ion-litio.
En un vehículo eléctrico o híbrido, un equipo de 2 kg puede considerarse una dotación recomendable para determinados riesgos, pero no debe interpretarse como una solución universal frente a un incendio de batería. Las celdas pueden experimentar fenómenos de fuga térmica que requieren procedimientos y medios específicos.
La capacidad del extintor debe seleccionarse atendiendo al riesgo concreto y a las condiciones de instalación. Como orientación, los 5 kg aparecen asociados con frecuencia a centros de transformación, cuadros eléctricos de mayor tamaño, salas de servidores y determinados garajes. Los 2 kg, por su parte, son habituales en cuadros eléctricos de menor entidad y pueden utilizarse como dotación complementaria en determinados vehículos.
No existe una capacidad única válida para todos los establecimientos. La superficie, la distribución, el tipo de actividad y los equipos instalados pueden modificar las necesidades de cada emplazamiento.
Una de las diferencias técnicas más conocidas está relacionada con los residuos. El polvo ABC puede cubrir los componentes con partículas que posteriormente requieren una limpieza exhaustiva y que, en determinadas circunstancias, pueden afectar a elementos eléctricos y electrónicos. El CO2 se vaporiza tras la descarga y no genera ese tipo de depósito sólido.
Sin embargo, esta característica no convierte al dióxido de carbono en una alternativa válida para cualquier incendio. Su eficacia depende del combustible implicado y de las condiciones del fuego. Además, la descarga de CO2 en espacios reducidos exige especial atención por las características del propio gas.
La utilización de un extintor de dióxido de carbono debe responder a una evaluación técnica de la instalación y a las exigencias normativas que correspondan. En centros de transformación existen requisitos específicos, mientras que en garajes, oficinas, comercios o CPD la solución puede variar según las características del recinto.
La capacidad, el número de unidades y su ubicación forman parte de una decisión conjunta. Por ello, antes de instalar un equipo conviene comprobar las condiciones particulares del establecimiento y las disposiciones aplicables al tipo de actividad.